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CIEC /esferokinesis buenos aires 2016 

Entrenamiento muscular o entrenamiento integral?

Cómo darle espacio al alma en el entrenamiento corporal

Publicado: 2017-01-04


Los bebés, durante su primer año de vida, ponen en acción su alfabeto de movimiento (un conjunto de reflejos, respuestas de equilibrio y reacciones de enderezamiento) que forman los cimientos de las conductas motoras básicas que irán dominando hasta ponerse de pie. 

Un bebé con un desarrollo neuro-motor promedio, aprenderá con naturalidad a rodar, a empujarse desde el suelo para sostener su cabeza, aprenderá a sentarse, a gatear y en algún momento se pondrá a caminar. Hablamos de bebés que interactúan en un hábitat saludable, rodeados de cuidados, confianza y amor. La estimulación para este desarrollo no necesita de artificios, sino simplemente de la presencia consciente del cuidador, quien por medio del diálogo y del juego, le permite explorar(se) en el espacio a través de sus sentidos y de su movimiento. Este cuidado integra la observación y el respeto por el silencio y los tiempos del bebé, de modo que a medida que crezca pueda también disfrutar de momentos de estar a solas consigo mismo.

A través de estas exploraciones en contacto con el piso y en relación con el espacio; el bebé se re-conoce, integra un sentido de sí mismo, las bases de la conciencia de su self (yo).

Mientras continúan creciendo, los niños se desplazan de manera natural en el medio ambiente. Basta con que encuentren un lugar con el suficiente espacio para que suban, bajen, corran, salten, trepen, rueden, luchen, jueguen a la pelota, etc. En cada una de estas actividades ellos se entregan por completo a sus fantasías, y su cuerpo es siempre un reflejo genuino de su pensamiento.

Es de esta manera que su musculatura se tonifica: abriendo sus sentidos, disfrutando de moverse en todos los planos y sintiendo la potencia y el vigor que despiertan la exploración, la imaginación, la decisión, el reto y la alegría.

A medida que vamos entrando a la adultez, la necesidad de organizar nuestras vidas en relación a diferentes estándares para tener una vida útil, positiva o confiable nos llena de pautas y reglas que abarcan también a nuestro cuerpo y a nuestro movimiento restándole fluidez y flexibilidad.

Cómo podemos hacer hoy en día los adultos de las urbes para volver a este tipo de entrenamiento integral en dónde el espacio para el juego y el contacto con la propia alma no pase a segundo plano?

En mi formación como bailarina tuve la suerte de encontrarme con la Esferokinesis, un método de educación somática desarrollado por Silvia Mamana en Argentina. La información por Internet me cautivó, las imágenes mostraban personas que entrenaban su cuerpo y a las que se les veía a gusto, conectadas con ellas mismas, como cuando uno baila.

Hace 10 años ya de esto, me formé como instructora y desde entonces la Esferokinesis sigue sorprendiéndome en sus posibilidades de armonizar los cuerpos-almas de las personas.

El soporte que ofrece el balón le permite al alumno entregar su peso, dejarse sostener, volver a confiar. Al re-encontrar la seguridad en el ceder, puede también explorar cómo activar y proyectar sus extremidades hacia el espacio, recuperando también el deseo por el alcanzar y moverse en relación hacia los demás.

La inestabilidad de la pelota motiva un movimiento natural que puede ir desde un dejarse mecer hasta un movimiento mucho más dinámico, en cualquier plano espacial.

La pelota no funciona solamente como elemento complementario para fortalecer el cuerpo sino que más bien se convierte en un interlocutor con el que se establece un diálogo, que invita constantemente al practicante a regular su tono muscular para poder encontrar el equilibrio y la fluidez sobre el balón.

En estos años he podido trabajar con alumnos con diferentes condiciones: adultos que buscan una manera distinta de fortalecerse, aliviar dolores o mejorar su postura, bailarines que quieren entrenar su destreza y ampliar su sentido kinestésico, personas con lesiones neurológicas, niños que necesitan fortalecer su musculatura profunda, embarazadas que se preparan para la llegada del bebé, adultos mayores que quieren recuperar movilidad, etc.

En todos estos casos, aunque muy distintos entre sí, la constante siempre ha sido la misma. El enorme sentido de bienestar que aporta el poder relacionarse con el movimiento desde la confianza y desde la conciencia de las propias sensaciones corporales.

La Esferokinesis me ha enseñado que sí es posible entrenarse en contacto con uno mismo, con los elementos lúdicos propios de cualquier exploración y aprendizaje; y con los elementos imaginativos y creativos indisociables de nuestro ser.

Creo y deseo que esta sea la manera en que podamos entrenarnos: Fortalecernos de manera integral y dándole espacio al alma para que ella también se exprese.

Como cuando uno baila.


Escrito por

Karine Aguirre- Morales

Bailarina, coreógrafa y educadora somática Bachiller en Psicología (PUCP), Licenciada en Danza (PUCP) Coordinadora Esferokinesis PERÚ


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